27 de enero de 2017

Plaza Molina, anuncio de Terry: condenado a desaparecer

Durante mucho tiempo he sido afortunado, al tener esta vista desde la ventana de mi despacho


Siempre me ha sorprendido el buen estado en que se encuentra el anuncio de Terry. Esta fotografía la hice hace poco más de un año, era un día lluvioso como hoy, y todavía estaba abierto el bar Tris Tras.

El bar lleva un tiempo cerrado, y esta semana me he enterado del derribo del edificio, y construcción de otro nuevo. Este vestigio de la publicidad está condenado irremediablemente a desaparecer. Incluso hace un tiempo, el diario La Vanguardia hizo una pequeña crónica con este y otros dos anuncios de la época que sobreviven muy cerca: el de la cerveza Skol, unos metros más arriba, en la gasolinera de Balmes, y el de las sopas Liebig.

http://www.lavanguardia.com/local/20160519/401906459574/barcelona-secreta-medianeras-sopas-liebig-terry-skol.html

Recomiendo que, si pasáis por la zona, os fijéis bien en este vestigio publicitario, es cuestión de tiempo que desaparezca engullido por el hormigón.

16 de mayo de 2014

Alfredo Calonge 1961-2014








Nos ha dejado Alfredo Calonge




Su Lambretta


Hace muy poco, Los Negativos sacaban un nuevo single. Cuando escuché la canción "A Tumba Abierta", automáticamente sufrí una regresión a otro tiempo y, todo hay que decirlo, otra ciudad. 

Barcelona ya no es en absoluto la ciudad que era en aquellos días. Han desaparecido los bares, las calles han cambiado, la ciudad es un gran escaparate que sueña con los euros que puedan gastar los turistas, y ahora que no está Alfredo ya es imposible que nada vuelva a ser igual. 

Los que éramos jóvenes en los 80, recordamos el ambiente que se respiraba en la ciudad. La dictadura había pasado, los grises eran marrones, la política no nos interesaba, para muchos la mayor preocupación era el ineludible deber del servicio militar, eso si no tenías suerte de ser excedente de cupo o tener más dioptrías que Mortadelo (la objeción de conciencia se consideraba delito de deserción). Y comenzaron a aparecer por la ciudad gente que iba un poco a contracorriente. No les gustaban las discotecas, y mucho menos aquellos grupos que sonaban en exclusiva por la radio. Unos llevaban el pelo largo y cazadoras de cuero, otros el pelo pintado y pantalones raídos, otros llevaban largos tupés y botas de punta. Lo llamaron tribus urbanas. 

Una tribu (nunca me ha gustado este nombre, pero al final se ha quedado) era un poco diferente. Les gustaba vestir bien, les gustaban las Vespas y Lambrettas, gastaban su dinero en discos de unos grupos llamados The Who o The Jam, y tenían una película fetiche, Quadrophenia, a raíz del estreno de la cual podríamos decir que comenzó todo. Son los Mod.

Las Mod, como todos los demás, estaban ligados a una estética y unos gustos musicales. En Barcelona tuvimos la suerte de tener una buena cantidad de ellos, comenzando por el grupo de los hermanos Gil, Brighton 64 (y como dice la canción de Los Negativos, "envidié la ropa Carnaby de los hermanos Gil", ya que ellos eran los que considerábamos más auténticos con su ropa traída de Londres, mientras los demás reciclábamos trajes de nuestros padres y chaquetones militares de los Encantes), Los Canguros, con el incombustible Felipe y su canción "Cinco Años", Telegrama, Kamembert y Los Negativos. Y otros personajes como Ringo Julián, Felipe Muñiz, etc. No nos olvidemos de los fanzines, a base de fotocopias, tijeras y barras de pegamento, que eran nuestro Google de la época

En 1986, su disco Picnic Caleidoscópico me obsesionó, no paraba de ponerlo en un viejo tocadiscos de maleta, al que le ajustaba el brazo a base de colocar encima de la aguja monedas de 25 pesetas. Su canción Moscas y Arañas no paraba de ponerla. Un disco que demostró el talento del grupo.  

Ahora nos ha dejado Alfredo, músico, coleccionista y gran persona, y la ciudad ya no volverá a ser igual. Gracias Alfredo.

8 de mayo de 2013

El Arte Es Basura 2


Llevo un tiempo sin nuevas entradas en el blog.

Ayer por la noche, al llegar a casa, me encontré con algo que llamó mi atención.


C/ La Perla con Verdi

No voy a negar que me entraron ganas de llevarme la pila de cajas de la izquierda. 

26 de octubre de 2012

Ensalada Baudelaire



Hoy hablamos de cine. Coincidiendo con la magnífica exposición "Barcelona 1957. Leopoldo Pomés", que podemos visitar hasta el 26 de enero de 2013 en Fundació Foto Colectania, la Filmoteca de Catalunya proyectó ayer la película Ensalada Baudelaire, con la presencia en la sala de Leopoldo Pomés, Karin Leiz, Martí Rom, Román Gubern y Rosa Vergés. 



Ofrecieron a los afortunados asistentes una muy interesante charla acerca de la película y de la figura de su director, Leopoldo Pomés. Román Gubern fue guionista, junto a Óscar Tusquets y el propio Pomés, a partir de una idea que éste le planteó un día a Gubern mientras estaba comiendo en el restaurante Flash Flash. Rosa Vergés fue su ayudante de dirección, que aprovechó la ocasión para animar a Pomés a dirigir una segunda película. Martí Rom escribió un muy recomendable libro sobre Pomés, completado con un documental que también tuvimos la suerte de poder ver ayer en la pantalla grande. 

En cuanto a Pomés y Karin Leiz, creo que no necesitan presentación alguna. Del Studio Pomés han salido campañas publicitarias que todos mantenemos en nuestra memoria, tal vez las más conocidas podrían ser las del caballo de Terry y las burbujas Freixenet.

Me sorprendió no ver llena la sala. Durante años he ido tras la oportunidad de ver esta película, me sucedió lo mismo con Arrebato de Iván Zulueta, hasta que hace unos años la proyectaron en el cine Verdi, con la misma sensación al no ver entonces tampoco el aforo completo. Supongo que por deformación profesional. Ví, eso sí, caras conocidas, como Poldo Pomés, Carlos Mir, Manolo Laguillo y algunos más.

Esta película, en su día, no tuvo el éxito esperado, aunque fue proyectada en Estados Unidos con los nombres de "Sex and Violence" y "Andrea". La trama gira alrededor de una pareja de la alta sociedad, que hacen una salida en su yate. Invitan a subir a su yate a otra pareja que se les acerca con un pedalo, y a partir de aquí el argumento nos cambia un plácido viaje por una situación de temor y claustrofobia. El final es brillante, y en todo momento la labor de fotografía es impecable, me encantó una escena en que la pareja protagonista está en la cubierta, y la luz, muy cálida,  les perfila perfectamente.




Si tenéis oportunidad de verla, no lo dudéis ni un instante. Si no, siempre podéis ir a tomar uno de los nuevos platillos de la nueva barra del Giardinetto.

17 de octubre de 2012

Villa Urania, cuarta parte. Derribo concluido.





Parece que ha concluido el derribo de la finca adyacente a Villa Urania. A simple vista, no parece que haya resultado dañada. 

Imaginen este solar convertido en jardín, ampliando también la zona de juegos infantiles que puede verse al fondo de la fotografía. Imaginemos también que Villa Urania pasa a ser un equipamiento para la zona, podría ser un centro cívico con una zona para casal de gente mayor, que podría disfrutar del sol y la tranquilidad en este jardín. Actividades infantiles al aire libre, como teatro o marionetas. Conciertos de música. Cine de verano o proyecciones de películas durante el buen tiempo. Talleres de artesanía. Demostraciones de oficios antiguos. Recitales de poesía. Comidas al aire libre. 

Se me ocurren muchos usos a este posible equipamiento, tan necesario para el barrio y la ciudad. Me gustaría que a los responsables municipales también. 


11 de octubre de 2012

Adiós Bicing, adiós





Ayer leía la noticia de la próxima subida de precio del Bicing, nada menos que un 116´13%, quedando el abono a 97´5 € anuales.

Soy usuario de Bicing desde 2009. En este tiempo, nuestra relación ha sido más bien de amor-odio. 

Amor por una buena iniciativa, que correctamente gestionada, es la mejor alternativa al transporte privado por la ciudad para personas que no podemos tener bicicleta en casa. En mi caso, vivo en una finca muy antigua, donde los tramos de escalera son completamente diferentes unos de otros, muy estrecha y baja, lo que me impide subir y bajar la bicicleta sin acabar dañando las paredes y la propia bicicleta. A la hora de guardarla, la minúscula terraza de mi minúsculo piso queda completamente ocupada por el vehículo.

No es mejor opción dejarla en la calle. El vandalismo y la falta de respeto a la propiedad ajena en esta ciudad, ya son legendarios y traspasan fronteras.

Odio por una serie de problemas y situaciones que rozan lo inimaginable. Las más comunes son no encontrar bicicletas en varias estaciones a la redonda. Encontrar una estación llena de bicicletas, pero fuera de servicio. Coger una bicicleta a la que no le funcionan correctamente los frenos, o el cambio de marchas, o el bloqueo del sillín, o tiene una rueda pinchada, o hace un ruido demoníaco, o no hay fuerza humana capaz de mover los pedales. Normalmente, cuando se llega a una estación en la que quedan sólo dos o tres bicicletas, ya sabes que una por lo menos es inservible, y suele ser la que te adjudica el sistema.

Disponen de una aplicación para teléfonos y ordenadores, que siempre suelo mirar antes de salir de casa para ir directamente a la estación que disponga de más de tres bicicletas. No avisan de posibles incidencias, y un día que bajé hasta la Plaça Catalunya, me encuentro que todas las paradas habían sido puestas fuera de servicio, no recuerdo con qué motivo. La siguiente parada operativa que encontré fue en la calle Enric Granados con Plaça Letamendi. Por suerte salgo con bastante tiempo, y aquel día me tocó ir corriendo por la calle, temiendo que pasara el tiempo, ya que los lectores de la Plaça Catalunya no me daban los supuestos 10 minutos de margen adicional al no poder dejar la bicicleta. No obstante llegué unos minutos tarde, chorreando de sudor y sin respiración. Si tienen previsto anular tantas paradas, y en zonas tan concurridas, podrían enviar avisos o mostrar en pantalla de las aplicaciones estas incidencias, para así no perder tiempo.

Lo más curioso fue una ocasión en que me llegó un cargo a mi tarjeta de crédito. Siempre he considerado que si quieres desplazarte por la ciudad, respetando semáforos, circulando por carril bici y a una velocidad que no ponga en peligro mi integridad ni la de los peatones que me rodean, 30 minutos son escasos. A partir del minuto 30, te comienzan a cobrar, y si pasan dos horas ya te sancionan, poniéndote en aviso que al tercer incidente quedas fuera.

Me puse en contacto con el teléfono de atención al cliente de Bicing, y me comentaron que el cargo se debía a no haber devuelto la bicicleta. Ante mi sorpresa y estupor, reclamé al respecto, y me pedían que les indicase el día, la hora, el número de estación donde había devuelto la bicicleta, y el número de la bicicleta, y había pasado ya más de un mes. Les comenté que, como me parece lógico, no suelo tomar nota de estos datos, pero sí compruebo que la bicicleta queda correctamente anclada al devolverla, y la luz en color rojo fijo. La voz al otro lado del teléfono insistía en no poder cursar la reclamación sin esos datos.

Tras un cruce de llamadas, correos electrónicos y envío de un comprobante bancario por el cargo en la tarjeta (cosa que no entendí, ya que los que dieron la orden para el cargo fueron ellos, y me hicieron demostrar que así fue), conseguí la devolución del dinero, y que me fuese retirado el "primer aviso".

Desde ese día, mis simpatías hacia Bicing han desaparecido, y el anuncio de la subida de precio ha sido el fin de mi relación. Ya he avisado al banco para que no paguen ningún cargo al respecto.

Como alternativas, se me ocurren dos.

Primera, recuperar un viejo ciclomotor de mi propiedad, al que apenas doy uso y guardo más como recuerdo. Calculo que con 97´5 € puedo hacer más de 2500 kilómetros por la ciudad, tomando como referencia los que hacía antes de optar por Bicing. Esta opción me gusta menos, al ser un motor de dos tiempos contamina mucho.

Segunda, comprar una bicicleta barata plegable, hace poco vi unas que valían poco más de 100 €, 105 si no me equivoco. Esta cifra, me permite usarla durante un año, ponerla a la venta al cabo de ese tiempo por 40 ó 50 €, y comprar otra. Tendré bicicleta disponible en cualquier momento, y seré responsable de su mantenimiento, con lo cual mis quejas al respecto se resolverán. Con un poco de suerte no tendré problema para guardarla en casa. Más económico que Bicing. Esta opción me parece acertada. Adiós Bicing, adiós.